Los abogados que no se formen en competencias digitales saldrán del mercado: ya no es una opción
UPRO ha sido diseñado para formar a los abogados en competencias digitales y está impulsado por el Consejo General de la Abogacía Española
La digitalización de la abogacía ya no es una opción, sino una exigencia profesional. Esa fue la idea central que compartieron los participantes en la mesa redonda sobre competencias digitales de los profesionales de la abogacía celebrada el pasado jueves, en el marco del Programa UPRO (Programa de Formación en Competencias Digitales).
El encuentro estuvo moderado por el decano del Colegio de Abogados de Zaragoza, Alfredo Sánchez Rubio, y contó con la participación de María Luisa García Torres, diseñadora del programa; Pedro Alán Carrillo, abogado y alumno de UPRO; y Jairo Vázquez Alonso, director ejecutivo de NTT Data, socio tecnológico de esta iniciativa.
Todos coincidieron en un diagnóstico común: la transformación tecnológica está plenamente integrada en el ejercicio del Derecho y exige una actualización constante de las competencias profesionales.
Desde la perspectiva del alumnado, Pedro Alán Carrillo destacó el carácter eminentemente práctico del programa y su planteamiento como un proceso continuo de aprendizaje.
“No es un punto de llegada, sino un punto de partida”, explicó, subrayando que la formación permite adquirir una visión global que sirve de base para avanzar con criterio propio en el uso de la tecnología aplicada al Derecho.
Por su parte, Vázquez Alonso aportó una visión comparativa con otros sectores profesionales. Según expuso, pese a los temores existentes, el sector jurídico se sitúa entre los ámbitos con mayor potencial de beneficio derivado del uso de la inteligencia artificial, debido al elevado volumen de información y documentación con el que trabaja.
“La automatización puede liberar entre un 20 % y un 30 % del tiempo dedicado a tareas operativas”, señaló, permitiendo a los profesionales centrarse en funciones de mayor valor estratégico. Eso sí, advirtió de que la tecnología “no sustituye el juicio jurídico, no asume responsabilidad profesional ni reemplaza la estrategia del abogado”, sino que actúa como herramienta de apoyo bajo supervisión humana y con formación previa.
En ese contexto, una de las intervenciones más contundentes fue la de María Luisa García Torres, quien lanzó un mensaje claro al colectivo profesional:
“Esto no va solo de conocer herramientas tecnológicas o normas digitales. Va de entender los riesgos que asumen los abogados y sus clientes, de saber cómo asegurar la prueba digital y de proteger los derechos fundamentales en la práctica diaria. Quien no se forme en competencias digitales saldrá del mercado”.
García Torres subrayó que hoy Derecho y tecnología avanzan de forma inseparable. “No se trata de que el abogado se convierta en técnico, sino de aprender a interpretar la tecnología con criterio jurídico. El profesional debe comprender los riesgos tecnológicos que afectan tanto a sus clientes como a su propia práctica”, afirmó.
La formación, explicó, va mucho más allá del manejo de herramientas: aborda cuestiones clave como la prueba digital, la inteligencia artificial, la responsabilidad derivada de sistemas automatizados o los denominados modelos de “caja negra”, cada vez más presentes en los procesos de decisión.
Asimismo, recalcó que la transformación tecnológica ya está plenamente integrada en el sistema jurídico, no solo por el uso de herramientas digitales, sino por un entramado normativo cada vez más exigente en materia de protección de datos, seguridad y procedimientos electrónicos.
“El verdadero reto es aprender a razonar jurídicamente en un entorno digital sin perder de vista la responsabilidad profesional ni la calidad del servicio al cliente”, concluyó.
Un programa gratuito y de alcance nacional
UPRO es un programa gratuito y de ámbito nacional, concebido para dotar a distintos colectivos profesionales —entre ellos el de la abogacía— de las competencias digitales necesarias para ejercer en un entorno cada vez más tecnológico.
Financiado con fondos europeos Next Generation e impulsado por el Consejo General de la Abogacía Española, el programa tiene una duración de 150 horas, que combinan formación «online», webinarios y sesiones presenciales, con un enfoque marcadamente práctico.
Está dirigido principalmente a abogados en ejercicio, tanto de grandes firmas como de despachos medianos y pequeños, así como a profesionales que finalizaron sus estudios hace años y necesitan actualizarse, y a perfiles más jóvenes que buscan integrar la tecnología de forma estratégica en su carrera.
No se requieren conocimientos tecnológicos previos, pero sí la voluntad de adaptarse a una realidad que ya está transformando la profesión.
El interés del colectivo jurídico por esta iniciativa se refleja en los datos de participación: más de 3.000 abogados se encuentran actualmente realizando el programa, con una alta asistencia a las sesiones formativas en directo.
Al finalizar la formación, los alumnos obtienen un certificado acreditativo. Las inscripciones para esta formación de 150 horas de alta calidad técnica aún siguen abiertas.





