Catalunya despunta como capital de la computación cuántica del sur de Europa
- Barcelona y su área metropolitana ocupan la posición número 36 en la clasificación mundial de una industria que ya mueve 1.000 millones de dólares a nivel mundia
- La apuesta temprana por la transferencia tecnológica y un sistema caracterizado por la buena sintonía entre sus actores han impulsado a un ecosistema al que le falta más inversión y agilidad en el despliegue de proyectos
Marta P. Estarellas decidió dedicar su vida a la computación cuántica cuando vio que existían moléculas aparentemente capaces de tratar enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o algunos tipos de cáncer, y que lo único que faltaba eran ordenadores más potentes para determinar cuales tenían mejor proyección. Su carrera la llevó a trabajar a un centro de investigación en Tokio (Japón) que un día visitó una comitiva del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS).
El centro estaba valorando lanzar una empresa, Qilimanjaro Quantum Tech, que diseñara y fabricara los chips y ordenadores que harán de la computación cuántica una realidad. Estarellas la dirige desde hace tras años, tiempo en que se ha convertido en una de las joyas del tejido tecnológico catalán. Todo, además, en una Barcelona que se está haciendo un hueco como capital de la computación cuántica del sur de Europa.
¿Qué es la computación cuántica?
A diferencia de la informática tradicional, basada en el sistema binario de 0 y 1, los ordenadores cuánticos combinan ambos estados. En la práctica, eso les permitirá multiplicar sus capacidades y resolver con una eficiencia sin precedentes problemas extremadamente complejos. Desde simular moléculas para desarrollar nuevos medicamentos hasta descifrar la criptografía que protege las telecomunicaciones. «Cambiará el paradigma de cómo se hacen los cálculos para hacer más y de forma más rápida», explica el científico de datos Josep Curto, profesor de Informática de la UOC.
De cumplirse, esa promesa anticipa una revolución para la ciencia, la economía o la ciberseguridad que seduce a cada vez más países y que está dando lugar a un floreciente mercado. En 2025, la computación cuántica atrajo 8.300 millones de euros de inversión en todo el mundo, casi cinco veces más que el año anterior, según el informe State of Quantum 2026. Las empresas de este sector generaron el año pasado más de 1.000 millones de dólares en ingresos a nivel mundial, una cifra que podría alcanzar los 4.400 millones de dólares en 2028, apunta el estudio Quantum Technology Monitor, elaborado por la consultora McKinsey.
Barcelona, capital cuántica del sur de Europa
El músculo cuántico de Barcelona no para de crecer. Actualmente, la ciudad condal y su área metropolitana ocupan la posición número 36 en la clasificación internacional de clústeres cuánticos elaborada por el European Centre for International Political Economy (ECIPE). Eso la convierte en la más potente del sur del Viejo Continente —si no se considera del sur a la francesa Grenoble, número 24—, pero no del Mediterráneo, pues la mejor posicionada es Tel Aviv, en el número seis.
La capital catalana está aún muy lejos en madurez, colaboración y orientación de mercado de ‘hubs’ como Cambridge, Helsinki, Oxford, San Francisco y Glasgow, los cinco más potentes del mundo, pero su ecosistema está empatado con el de Los Ángeles y supera al de urbes como Berlín, Chicago, Seúl o Dubái.
«Catalunya es de las regiones que más bien situadas están en el panorama cuántico», celebra la física Alba Cervera-Lierta, investigadora de computación cuántica en el BSC, que atribuye ese logro a un «ecosistema muy cohesionado» de universidades, centros de investigación, administraciones y empresas que «funciona desde hace muchos años».
Ecosistema al alza
El despegue de Barcelona no se entiende sin el pionero trabajo del BSC y del Institut de Ciències Fotòniques (ICFO). Ambos se anticiparon a la realidad al apostar por la investigación cuántica y por la transferencia tecnológica que convierte la ciencia en empresas. Del centro de supercomputación nació, precisamente, Qilimanjaro Quantum Tech. Del ICFO, Luxquanta, centrada en la fabricación de sistemas de ciberseguridad para la era poscuántica. «Lo que tiene Catalunya no lo tiene ninguna otra comunidad autónoma», celebra su consejera delegada, Vanesa Díaz, haciendo referencia a que aquí se estén construyendo los equipos, no solo desarrollando ‘software’.
El ecosistema cuántico catalán está compuesto por 52 empresas —más de un 70% son ‘startups’ o pymes— con una facturación de 91,4 millones de euros y que suman 470 puestos de trabajo, según los datos recopilados por la agencia pública para la inversión internacional Acció. Siete de esas compañías facturan más de un millón de euros al año y solamente una supera los 10 millones.
Apuesta de país
La tracción de la academia, los centros de investigación y el sector privado han convertido Barcelona en un actor relevante en el mapa de la cuántica. Consciente de que se trata de una tecnología estratégica para el futuro, la administración pública también ha empezado a priorizarla. La Generalitat ha prometido invertir hasta 43 millones de euros hasta 2030 en un ambicioso proyecto para «situar Catalunya en la vanguardia de la segunda revolución cuántica», en palabras del ‘president’ Salvador Illa. Su objetivo, el mismo que el de la iniciativa QuantumCAT, es transferir los descubrimientos de laboratorio al mercado.
El Govern ha anunciado que invertirá 2,5 millones de euros anuales a impulsar las empresas catalanas de tecnologías cuánticas para seguir robusteciendo su ecosistema y que dedicará otros 10 millones a reforzar la seguridad de sus sistemas informáticos, de los datos sensibles que gestiona y de las infraestructuras críticas del país. A escala estatal, el Gobierno destinará hasta 808 millones de euros a implementar un plan estratégico que busca crear un mercado nacional de tecnología cuántica, potenciar las investigaciones y desarrollar aplicaciones prácticas de impacto social y económico.
«Puedes invertir mucho de golpe, pero la clave es hacerlo de forma sostenida, porque la falta de continuidad corta los resultados», remarca Cervera-Lierta, que advierte de la necesidad de movilizar más capital privado para impulsar las empresas cuánticas. «Es el momento de posicionarnos o perderemos el tren».
Retos a resolver
Existen, de hecho, grandes retos por resolver. Entre ellos, indica Curto, una mayor orientación al mercado, formar a los legisladores y adoptar cambios en la organización empresarial para que los gerentes «sepan cómo incorporar y gestionar estas tecnologías».
El científico de datos aboga por «revisar los planes de estudio» para «potenciar la creación de talento específico». La experta del BSC asegura que «tardaremos años en alcanzar el volumen que demanda la industria» y que Catalunya puede tener problemas para retener a los expertos en cuántica formados en el país. «No podemos competir con los salarios [que se ofrecen en Estados Unidos o China], lo único que podemos ofrecer es un proyecto que tenga la capacidad de impactar», lamenta.
Por su lado, pese a aplaudir el apoyo de la Generalitat, la directora de Luxquanta pide más capital privado y un mayor flujo de fondos europeos para impulsar las empresas cuánticas. «Lo que pedimos es que incentiven mucho más estas tecnologías que son tan vanguardistas (…) para que siga habiendo tracción», señala Díaz. «La innovación cuesta».
Otros, como la falta de agilidad para autorizar y desplegar proyectos, ya están teniendo consecuencias notables. Ningún ejemplo duele más que el de Multiverse Computing, la empresa cuántica más relevante de España. La compañía, fundada mayoritariamente por catalanes, se planteó instalarse en Barcelona, pero finalmente optó por San Sebastián. ¿Por qué? Pues porque el País Vasco respondió en tan solo 4 horas a la petición de una ayuda que en Catalunya se demoraba entre tres y cuatro meses. Su director ejecutivo, Enrique Lizaso, reconoce que probablemente fue culpa de la dimensión que tienen las agencias de promoción económica de una y otra autonomía, pero no duda en señalar esta como una de las grandes tareas pendientes de la capital catalana, ciudad que también identifica como líder en todo lo demás. La firma ya tiene asegurada una facturación de 80 millones de euros en 2026 y una ronda de inversión de 500 millones.





